AUTOQUIROMANCIA

 

Leo en la palma de mi mano,

Patria, tu dulce geografía.

Sube la línea de mi vida

con trazo igual a tus volcanes

y luego baja como línea

de corazón hasta mis dedos.

 

 

Mis manos son tu superficie,

la estampa viva de tu tacto.

Mapa con montes, montes, montes,

los llamaré Cuchumatanes,

como esas cumbres que el zafiro

del Mar del Sur ve de turquesa.

 

 

El Tacaná, dedo gigante,

guarde la entrada del asombro

donde el maíz se vuelve grano

ya comestible para el hombre,

cereal humano de tu carne.

 

 

El monte claro de la luna

es en tu mano lago abuelo

con doce templos a la orilla:

De allí partió tu pueblo niño

-modela, pinta, esculpe, teje¬

a la conquista de la aurora.

 

 

Polvo de luz en la tiniebla,

línea del sol en la canora

carne del cuenco de mi mano,

caracol hondo en='que palpitan

atlantes ríos acolchados

y otros más rápidos, suicidas.

 

 

Oigo pegando mis oídos

al mapa vivo de tu suelo

que llevo aquí, aquí en las manos,

repicar todas tus campanas,

parpadear todas tus estrellas.

 

 

Al desposarme con mi tierra

haced, amigos, mi sortija

con la luciérnaga más sola.

La inmensa noche de mi muerte

duerma mi sien sobre mi mano

con la luciérnaga más sola.

 

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS